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Un casco no dura para siempre, aunque por fuera parezca nuevo. Te explicamos cuándo cambiarlo y cómo saber si el tuyo ya no protege lo que debería.
Siempre después de un golpe
Si el casco ha sufrido un impacto fuerte, en un accidente o incluso una caída al suelo desde cierta altura, hay que cambiarlo, aunque no se vea nada por fuera.
La protección real está en el poliestireno expandido (EPS) del interior. En un golpe se aplasta para absorber la energía, y no recupera su forma. Un casco con el EPS aplastado protege mucho menos en el siguiente impacto.
Con el paso de los años
Sin golpes, la mayoría de fabricantes recomienda revisar o cambiar el casco a los 5 años de uso. Con el tiempo, el sudor, el sol y los cambios de temperatura degradan el interior, el EPS y los materiales de la calota.
Mira la fecha de fabricación, que suele aparecer en una etiqueta interior o en la etiqueta de homologación.
Señales de que toca cambiarlo
- El casco se mueve en la cabeza: el acolchado ha cedido demasiado.
- Grietas en la calota o en la pintura alrededor de un golpe.
- Cierre que no ajusta bien o con la cinta deshilachada.
- Pantalla rayada que ya no se puede sustituir.
- Es 22.05 y tiene muchos años. Lo explicamos en ECE 22.05 vs 22.06.
Cómo alargar su vida
- Guárdalo lejos del sol y de fuentes de calor.
- No lo cuelgues del retrovisor: el interior se deforma.
- Lava el interior con regularidad: lo explicamos en cómo limpiar el casco.
- No uses disolventes en la calota.
Si toca cambiarlo
¿Cuál es tu talla? Lee cómo elegir la talla de casco.



